Cuando conocí a Carlos, él tenías un hijo y yo dos…él decía que lo había enamorado mi forma de pensar los nacimientos… “Las mujeres sabemos parir (decía yo), solo hace falta que nos acompañen a conectarnos con esa potencia femenina”…y él sin dudas estaba dispuesto a ser ese compañero…
Durante el embarazo habíamos leído y participado de todo aquello que nos ayudara a promover las mejores condiciones para el parto: hicimos haptonomía, bailamos juntos, respiramos, cantamos, fantaseamos las mil y un formas de ayudar a nacer a nuestro bebe. Más que importarnos el lugar donde naciera, queríamos que fuera un parto amoroso, sin apuros, sin intervenciones innecesarias y allí íbamos junto a nuestro equipo médico que estaba dispuesto a acompañarnos en la experiencia.
En casa estaba todo listo: en una habitación habíamos preparado la pileta, una barra para colgar, una silla de partos, el instrumental médico necesario, habíamos armado unos Cds. con la música que queríamos para ese momento, también un hornito con un aceite esencial, Toallas suaves para recibir a nuestro bebe, hasta champagne y los postres preferidos de los chicos para festejar…pero sobre todo nosotros estábamos listos y confiados.
Varios días antes empecé a sentirme entregada, agradecida, valiente, fuerte, abierta a lo que iba a acontecer …era de noche cuando empece a sentir unas leves contracciones, lo mire a Carlos y le pedí que las contara…mientras tanto yo empezaba a intuir que había llegado el momento de parir.
Me fui a bañar me observe en el espejo, radiante, llena de vida… las contracciones iban intensificándose, pero yo sabia “surfearlas”, salí, saludé a Luciano que se iba a la casa de la abuela y mientras nos abrazábamos me dijo “que te nazca como yo”. Volví al cuarto, llame a mi obstetra quien me “acunó con su voz” mientras atravesaba otra contracción. Todo el equipo estaba en camino, la obstetra, la partera y el neonatólogo… ¡pero Santi estaba tan decidido a nacer, que no había tiempo para esperar a que llegaran!
Carlos había puesto música y estaba llenando la pileta…yo sentía que las contracciones se iban haciendo más fuertes, me acerqué y le dije que dejara las canillas por que el bebe estaba por venir, fui al baño allí perdí el tapón y luego rompí bolsa, Carlos estaba parado en la puerta , entonces di un paso hasta él , nos abrazamos y nos balanceamos unos instantes y allí mientras le decía “me nace, me nace” sentí como un volcán en erupción, era la vida misma abriéndose paso en mi. Fue un momento milagroso y a la vez tan simple…Allí estábamos los tres de pie y entrelazados en un eterno abrazo caminamos hasta la cama, nos mirábamos y mirábamos a nuestro bebe sin poder creer lo que había pasado… nos habíamos preparado para todo, pero no imaginábamos que iba a ser tan rápido, Santi ya estaba con nosotros y con su nacimiento ya nos había enseñado tanto! Unos minutos después llegó el equipo cuando el cordón dejo de latir ayudaron a Carlos a cortarlo, entre risas y miradas tiernas nos revisaron…todo estaba bien, Carlos fue a buscar champagne y brindamos por la vida y el amor. Santiago nació el 25 de febrero de 2009.
HORARIOS
Grupo de embarazadas, preparación para el parto: Jueves 10 hs. a 12 hs./ Jueves 19 hs a 21 hs.